jueves, 19 de noviembre de 2009

Un día como hoy

Fue un día 20. Te mataron. Hace ya tantos años que no recuerdo el número, pero todavía me acuerdo de tu vigote y de tu loción Halston Z-14, tus cigarrillos finos y los besos que me dabas. Aquí en la foto estamos juntos, yo de niño, tu jugando a ser papá.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Oscar William Calvo habló para el país

Oscar William:. Un hombre, un rumbero, un hijo y hermano, un político, un soñador, un amigo, un padre, un joven que dijo como joven lo que pensó. Con él, Colombia tiene una deuda histórica.

Por Fabiola Calvo
Nunca le llamamos Oscar, ni Oscar William, siempre, para toda nuestra familia fue William. Luego en la vida pública, sus amigos y amigas salvo los de la infancia y juventud en Cartago, le llamaron Oscar, así Oscar a secas, un nombre con sonoridad, contundente, el nombre de un libra que mostró a Colombia en su corta vida pública, su faceta política, diplomática y soñadora, además del perfeccionismo que lo llevó a la entrega de lo que más deseaba.

Oscar William no fue un nombre que saliese de los tantos libros de Vargas Vila que leyera mamá y de los otros tantos que llevaba el viejo a casa. No, el nombre fue propuesto por las vecinas que lo llevaban y traían en brazos lejos de saber los acontecimientos 32 años después. Fue la vida de William corta e intensa, inmersa en el momento que le correspondió vivir: Una familia acorde con las normas católicas aunque no fervorosa practicante; estable, padre trabajador y madre dedicada a sus hijos. Un país que vivía una cruda violencia en el campo y que registraban los medios en esa prensa escrita que papá llevaba cada noche a casa y unos muertos que traía día a día el rio La Vieja en nuestro pequeño pueblo de 30 mil habitantes.

Claro que esa violencia no quedó impresa en los primeros cuatro años de vida de William en Pereira, ciudad que siempre tendría asociada al tetero que mamó hasta esa edad y que escondía cuando mamá nos permitía sentarnos en el portón de la casa para ver salir a los niño y niñas del colegio o ver regresar a nuestros hermanos y hermana de sus estudios; asociada a a los juegos con una pelota detrás de nuestra casa en la calle 27 con 8; al carro con balineras que construían nuestros hermanos Héctor y Jairo para bajar rodando por la cuesta.

Un día cualquiera nos trasladamos a Cartago, llegamos a una casa grande, sin más muebles que los indispensables, ubicada al lado de la carrilera. Nos decían los vecinos que por allí pasaba todas las noches un tren fantasma, con hombres que ya habían muerto. Nos desvelamos muchas veces esperando que pasara pero nunca lo vimos pero si escuchamos el sonido característico de esos viejos trenes, los que de verdad pasaban
....

Al lado de la actividad social y política llegaron los primeros amores, Hirma con H, Stella y otras tantas jóvenes que jugaban a tomarse en serio la vida. La verdad es que los días de William siempre fueron intensos, aún en ese nacimiento a la vida política, en ese despertar y aprendizaje del abc. Pero no dejamos de ir a la piscina o al parque de La Isleta aunque otras salidas, yo las prefería con el Héctor por rumbero, William estaba demasiado pequeño y Jairo con su sentido de intelectual sólo me invitaba a reuniones a cine o a teatro....

Así entre la cotidianidad, la familia y el compromiso político llegó a sus 28 años al Comité Central y al Comité Ejecutivo. Luego sería el vocero Oficial del Partido y el EPL en el proceso de diálogo y negociación con el gobierno de Belisario Betancur quien lo llamó para hacer parte de la Comisión de Paz. Durante este periodo lanzó la propuesta más atrevida que la izquierda hiciese: Una Asamblea Nacional Constituyente elegida por el constituyente primario, el pueblo, el ciudadano, la ciudadana con el objetivo de reformar la constitución para abrir paso a un proceso democrático en Colombia. Ese fue el origen de la actual constitución de 1991.

El 20 de noviembre de 1985 el centro de Bogotá fue militarizado. ¿Por qué? Cerca de las siete de la noche lo sabríamos. Oscar William Calvo Ocampo, fue asesinado en la carrera 13 con calle 42, dentro de una farmacia junto a Alejandro Arcila y Ángela Trujillo, dirigentes de la Juventud Revolucionaria de Colombia.

Fue asesinado con tan sólo 32 años, fue asesinado por el Ejército tal como lo dieron a conocer diferentes organizaciones de Derechos Humanos en Europa en un voluminoso documento “Terrorismo de Estado en Colombia”.

Murió un hombre, un político brillante, un rumbero, gozador de la vida, un avanzado para su momento, un hijo que reclamaba mimos y la lentejas que hacía su madre, un dirigente que le dedicó su vida entera a la revolución, a un cambio que nunca vio y que no hemos visto.

Noviembre de 2008

Fabiola Calvo, hemana, camarada, amiga

miércoles, 28 de mayo de 2008

LOS CALVO OCAMPO: una historia de sueños y dolor

Jairo Calvo, comandante Ernesto Rojas, y Oscar William Calvo, vocero Público del Ejército Popular de Libreración. En las montañas de Colombia (c. 1984-1985)

Por Germán Toro

Las historias de familia son también el registro de la historia del país. La cultura, el crecimiento económico, la superación, los dolores de la violencia y el desarrollo político de una región o una nación están escritos con historias de vida. Un ejemplo de ello es la familia Calvo Ocampo, que tiene sus raíces en el Eje Cafetero, especialmente en Pereira y Cartago. Su álbum de familia guarda los sueños de más de una generación soñadora que no renuncia, las cicatrices de la violencia que no cesa en perseguirlos, la sonrisa alegre de los festejos, las fotos de los triunfos de los que todo lo han superado; y sobre todo, el testimonio de la palabra, esa que al fin de cuentas, ha sido la principal arma con la que han buscado sus ideales. Como si hubiera sido poco, de nuevo en estos días de mayo, la mano asesina se ensaña contra ellos. Como muchas otras, los Calvo Ocampo merecen un lugar en la historia.

El más carismático, alegre, amiguero y también bohemio de los hermanos, Oscar William Calvo Ocampo, como muchos intelectuales, profesionales y dirigentes de hoy, desplegó su inteligencia y su rebeldía juvenil en las ideas del marxismo-leninismo. Muy joven formó parte del comité central del Partido Comunista M-L, brazo político clandestino del EPL. En los diálogos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), fue designado como vocero público del EPL, brillando en el escenario político nacional como el primer dirigente de la izquierda marxista en Colombia que propuso la Asamblea Nacional Constituyente como el escenario propicio para un gran pacto de Paz. Su brillo intelectual y su futuro político eran equiparables al de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro Leongomez; con ellos dos conformaba un trío de adalides de la izquierda colombiana que arriesgaron todo porque la lucha política se desligara de la “combinación de todas las formas de lucha”. No más rota la tregua en ese proceso, la máquina de la muerte operó para quitarle la vida en una céntrica calle de Bogotá el 20 de noviembre de 1985. Se segó una brillante carrera política y una oportunidad para la paz. Estos asesinatos no cambiaron el rumbo, los miembros del EPL y su brazo político, transitaron de la lucha armada a la lucha política democrática, incorporándose al proceso político de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

En la Colombia de la tenaza excluyente del Frente Nacional y del Estado de Sitio permanente, Jairo de Jesús Calvo Ocampo, encarriló su inteligencia y compromiso social también en las ideas del marxismo-leninismo y como muchos jóvenes latinoamericanos de la época, optó por la lucha guerrillera. Fue conocido como el comandante “Ernesto Rojas”, máximo dirigente del EPL (Ejército Popular de Liberación). Su vida como militante revolucionario fue integra, ajustada ética y moralmente al idealismo socialista de los años setenta, sin las manchas de narcotráfico o actos de terrorismo. En los años ochenta, cuando lideraba en su organización una tendencia por una salida de paz, el abandono de la lucha armada y una apuesta a fondo para que las ideas socialistas se defendieran sólo mediante una acción política civil y democrática, fue detenido, torturado y asesinado cuando pretendía acudir, desarmado y sin guardas de seguridad, a una cita en el sur de Bogotá el 15 de febrero de 1987.

Héctor Calvo Ocampo nunca se involucró en las aventuras idealistas de sus hermanos revolucionarios. Apartado de todo asunto político, se dedicó al comercio en la ciudad de Cartago, a donde fue a buscarlo la máquina de la muerte. La ceguera contrainsurgente no le perdonó sus vínculos de sangre que lo hacían sospechoso de rebelión y le aplicó la pena de muerte en un restaurante de Cartago el 4 de enero de 1986. Por poco, ese día también asesinan a una de sus hermanas que por fortuna sólo salió herida. Fabiola Calvo Ocampo, licenciada en educación de la UTP, periodista y escritora, salvó su vida y la de su esposo e hijos, por la tortuosa ruta del refugio político en Europa. Una foto de su autoría, publicada en primera página por el diario LA TARDE, fue clave para demostrar que la policía si utilizó armas de fuego para reprimir una protesta cívica en el municipio de La Virginia en los años ochenta. Su brillo intelectual, su lucha por la sobrevivencia y su compromiso con la justicia prosiguieron su maduración en la civilidad europea, en donde fue reconocida con premio de periodismo por el Parlamento Europeo en 2007, gracias a sus trabajos a favor de las causas del feminismo y los inmigrantes.





Felipe Llano Calvo, poeta y lider cívico asesinado en mayo de 2008. Había denunciado en público la connivencia de políticos, narcotraficantes y paramilitares en Cartago, Valle.


Ahora, en mayo de 2008, la mano asesina de la intolerancia al servicio de intereses oscuros, vuelve a traer el dolor a los Calvo Ocampo. En la noche del viernes 16 de mayo, sicarios asesinaron a Andrés Felipe Llano Calvo al salir de su trabajo en Carrefour –Cartago. Era líder comunitario de la fundación “Amor Cívico por Cartago” y miembro del Partido Polo Democrático. También había publicado cuentos y poemas a su ciudad natal. Su único antecedente, según revela el diario El PAIS, fueron las denuncias públicas que sostenía en medios de comunicación contra políticos de la ciudad, aparentemente ligados a capos del narcotráfico. Había hecho públicas las amenazas contra su vida, pero la “seguridad democrática” fue incapaz de brindarle protección.Aunque corro el riesgo de que en el actual escenario de insensata polarización se distorsionen los contextos que recuerdo en esta columna, expreso mi pública solidaridad a la familia Calvo Ocampo por este nuevo hecho de luto y dolor. Lo hago porque a pesar del drama que los persigue por décadas, no hay en los que sobreviven sentimientos de venganza o rencor. Por el contrario, mantienen un corazón abierto, esperanzador; en pie de lucha sí, pero en la reglas de la democracia y la civilidad. Y, dándole aliento a toda la descendencia, está una mujer, aunque invisible para muchos, ejemplarmente fuerte frente al dolor: la madre y abuela Pastora Ocampo. Una frágil figura de mujer madura, que irradia valor, esperanza y reconciliación.


German Toro, compañero y amigo

ZuluagaGerman.toro@almamater.edu.co
Columna publicada en el Periódico La Tarde, 28 Mayo 2008

domingo, 17 de septiembre de 2006

Mi asesinato: Un Crimen de Estado

Como autor intelectual de mi asesinato, un testigo ha señalado al General (R) Iván Ramírez Quintero, hoy detenido por su participación en la desaparición de personas durante la retoma del Palacio de Justicia. Foto: David Campuzano/Elespectador.com

El Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano –BINCI-, que a finales de los 70 creó en su seno la “Triple A”, no fue afectado en absoluto por las denuncias internacionales de algunos de sus mismos integrantes. La represión política con método paramilitar continuó siendo su práctica rutinaria. Así lo revelan las declaraciones rendidas en varias ocasiones ante la Procuraduría General de la Nación por el suboficial de inteligencia militar Bernardo Alfonso Garzón.

Así, por ejemplo, en sus declaraciones rendidas los días 22 y 23 de enero de 1991 Garzón descorre el velo que cubría el asesinato del vocero público del EPL y miembro de la Comisión Nacional de Pâz, Oscar William Calvo, ocurrido en Bogotá el 20 de noviembre de 1985, crimen que según él fue planeado y ejecutado por el BINCI: desde que se iniciaron las conversaciones de paz, el CORONEL IVÁN RAMÍREZ QUINTERO, comandante del BINCI, dio la orden al CAPITÁN CAMILO PULECIO y al TENIENTE CARLOS ARMANDO MEJÍA LOBO, al mando de la Compañía de Operaciones Especiales, de controlarlo 24 horas al día; para el efecto les asignó un jeep Nissan azul carpado y les prometió como recompensa enviarlos 3 meses a Estados Unidos a un curso, o al Sinaí. La noche del crimen el TENIENTE MEJÍA LOBO junto con el CIVIL CARLOS RODRÍGUEZ, alias "El Ciego" y grado D-3, lo siguieron en una moto Yamaha 500 y le dispararon, mientras el SARGENTO GARAVITO conducía el Nissan azul.


Noche Y Niebla, DEUDA CON LA HUMANIDAD: Paramilitarismo de Estado en Colombia 1988 – 2003.

Javier Giraldo M. , S.J (sábado, 16 de septiembre de 2006), "Cronología de hechos reveladores del Paramilitarismo como política de Estado"

sábado, 17 de diciembre de 2005

Habla sobre mí Felipe Llano Calvo, un sobrino, también luchador político y social, asesinado en 2008


En un comentario escrito en Internet encontramos estas palabras de Felipe Llano Calvo, activista cívico, poeta, miembro del Polo Democrático, asesinado por sicarios en Cartago en mayo de 2008:

“Por Felipe Llano Calvo. Saturday, Dec. 17, 2005 at 9:18 AM
pipesocial@yahoo.es 312 22 73 222

Hola. Lo felicito por el comentario acerca de Oscar William, como su sobrino y a pesar de tener 27 años de edad y de sólo medio conocerlo, siempre lo he admirado. Por su liderazgo y transparencia decidí hacer política, llevo cinco años, y curiosamente soy constituyente social del valle del cauca, constituyente que fue algo por lo que él siempre quiso y no alcanzo a contemplar. Debería hacer un reportaje sobre los familiares de los lideres asesinados sobre todo en los años 80s, para saber qué piensan de la política que hicieron sus familiares y la política que se hace ahora.”

viernes, 18 de noviembre de 2005

De la lucha clandestina al trabajo de masas, un perfil biográfico de un amigo y camarada

Oscar William, en Europa (c. 1982)
Por Álvaro Villarraga Sarmiento

Se han recordado en días pasados hechos de profundo impacto en la vida nacional que sucedieron hace veinte años, pero poco se menciona que el 20 de noviembre de 1985 fue asesinado en Bogotá Oscar William Calvo, vocero nacional del EPL en las conversaciones y los acuerdos realizados entre el presidente Betancur y la mayoría de los movimientos guerrilleros. Oscar William con particular inteligencia e irreverencia jugó un papel destacado en hechos que pesan mucho en la historia del conflicto armado y en especial en los esfuerzos por su superación por la vía política. Conocí y compartí con él militancia y actividades, llegó a ser junto con Ernesto Rojas quienes lideraron en el clandestino Partido Comunista (Marxista – Leninista) y en el EPL los cuestionamiento al radicalismo, las críticas al dogmatismo y al sectarismo que tanto afectó a la izquierda y fueron decisivos en sentar las premisas de cambios políticos que explican el viraje que esta organización adoptó hacia la lucha política, la apertura democrática y los acuerdos de paz. Como resultado el EPL desarrolló un ejercicio de interlocución y negociación con tres gobiernos nacionales consecutivos.

Oscar William fue un joven talentoso que se vinculó en Cartago a la izquierda insurgente, desde muy joven dirigió luchas sindicales en el Valle y luego sobresalió como cuadro político en varias regiones y asumió la vocería nacional del EPL en la tregua bilateral suscrita en 1984 por el EPL y el M19 conjuntamente y por su parte por las FARC con el gobierno Betancur. En los primeros años ochenta fue el responsable de varios ensayos políticos poco percibidos y valorados en su momento por parte del EPL y su partido clandestino: la creación de la Unión Democrática Revolucionaria con parte de los militantes que salieron a la actividad legalidad a construir un movimiento político que fue lanzado en la plaza La Macarena de Medellín, la edición del Periódico Unión, la conformación de la Juventud Revolucionaria de Colombia, la participación en numerosas actividades políticas nacionales e internacionales y la campaña por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. El EPL fue pionero de la propuesta de hacer de la Constituyente el escenario de las transformaciones institucionales que posibilitaran el proceso de paz.

El acuerdo de tregua y cese al fuego con el EPL se firmó el 23 de agosto de 1984 en Medellín, en el Museo Zea, a la vez que sus voceros sostuvieron reuniones con los delegados gubernamentales, el Gobernador de Antioquia y contactos telefónicos directos con el presidente y presidieron una nutrida concentración en el Parque Berrío. Había expectativa nacional y hubo transmisión en directo por parte de los principales medios de comunicación, en los que se escuchó a Oscar William plantear que la paz sería posible con la convocatoria de una Constituyente y expresar que el parlamento no estaba en condiciones de emprender las reformas necesarias y que sólo representaba a una minoría dedicada al regateo burocrático entre las fracciones de los partidos tradicionales. Posteriormente, en concentraciones públicas, manifestaciones, conferencias, foros, reuniones y en las comisiones del Diálogo Nacional instaladas con el Gobierno, los voceros del EPL insistimos y particularizamos la propuesta de la Constituyente.

Sin embargo, el diálogo nacional no surtió efecto ante las presiones negativas del Congreso, los gremios económicos y los partidos tradicionales así como ante el ambiente difícil que se creó ante frecuentes incidentes militares y hechos violatorios al cese al fuego, en los cuales perdieron la vida varios voceros regionales del EPL y pobladores de distintas regiones en desarrollo de actividades políticas. Entonces, el 14 de noviembre de ese año tras reiteradas denuncias por las violaciones sucedidas y ante la no conformación de las subcomisiones temáticas y regionales del diálogo nacional, se produjo el retiro temporal de Oscar William Calvo de la Mesa Directiva de la Comisión de Diálogo Nacional. Posteriormente, en Puerto Ánchica, Córdoba, ante centenares de campesinos y una numerosa concentración guerrillera Ernesto Rojas, Oscar William Calvo y otros dirigentes del EPL se retomó el diálogo con los delegados gubernamentales y los voceros de los sectores políticos y sociales participantes en las comisiones.

La dinámica política y el descontento social eran intensos. El 20 de junio de 1985 se realizó un Paro Cívico Nacional y el 24 de octubre de ese año una jornada de protesta convocada por las organizaciones sindicales y los partidos de izquierda, en rechazo a las exigencias del FMI. Oscar William estuvo entre los oradores de la Plaza de Bolívar en Bogotá. Allí aludió al ambiente unitario que se abría paso en la izquierda, insistió en el llamado a la Constituyente y anunció que si había un cambio en las condiciones políticas podríamos acceder a la participación electoral quienes estábamos por fuera del régimen político. Pero el proceso de tregua entró en crisis. El Ejército desplegó cercos militares contra los campamentos del EPL en varias regiones. Entre tanto, con el M 19 se desencadenaron intensos combates y varios integrantes de la Comisión de Paz presentaron renuncia colectiva. Luego vendría la toma del Palacio de Justicia por el M 19 con las nefastas consecuencias conocidas. A partir de este hecho se produjo el retiro de Oscar William de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, en rechazo a la negativa gubernamental a solucionar políticamente el incidente y a la arbitrariedad oficial en el operativo emprendido, pero también expresó divergencia con este tipo de acción del M 19.

El 20 de noviembre sucedió la toma de la población de Urrao por parte de columnas guerrilleras del M 19 y del EPL, de manera que Oscar William en una rueda de prensa declaró ese mismo día en horas de la mañana que se trataba de un contraataque defensivo ante la presión de los cercos y le propuso al Gobierno nacional intervenir con urgencia para que se revisaran los compromisos con el cumplimiento del pacto de tregua. No obstante, esa misma tarde cayó acribillado en una céntrica calle de Bogotá. Fue asesinado junto Ángela Trujillo y Alejandro Arcila, dos destacados dirigentes nacionales de la JRC. En rechazo se produjeron manifestaciones y mítines en varias ciudades y de especial impacto fue un paro obrero de dos días realizado en Urabá. Entonces, Francisco Caraballo, principal dirigente Partido Comunista (Marxista – Leninista) declaró que la tregua se había roto al ser liquidada su representación oficial y que el Gobierno nacional se hacía responsable de las consecuencias.
El entierro se realizó en Medellín el 22 de noviembre. Lo acompañamos más de 5000 personas con una marcha por la Avenida del Río hasta los Campos de Paz, a pesar de las presiones de las fuerzas de seguridad del Estado y de la lluvia. En el cementerio se realizó un acto político y una escuadra de guerrilleros urbanos le rindió honores militares. Luego, el EPL retomó las acciones de guerra. Al año siguiente, tras la manifestación obrera del primero de mayo en Medellín, un nutrido grupo de personas simpatizantes del EPL regresó al cementerio y realizó un nuevo acto político. Pero fueron disgregados por el Ejército, que irrumpió y capturó a más de cuatrocientos asistentes. Muchos de ellos fueron maltratados, todos reseñados y parte de ellos posteriormente perseguidos y atacados, tanto por operativos oficiales como de los grupos paramilitares. En noviembre de 1994 ante la Fiscalía General de la Nación se presentó la declaración de un testigo con reserva de identidad quien había estado vinculado a las actividades del Batallón de Inteligencia Charry Solano y luego en la Brigada XX del Ejército. Declaró sobre varios casos de desapariciones y asesinatos cometidos contra personas reconocidas por su militancia en la izquierda. Entre los casos revelados aparece el de Oscar William Calvo, sobre quien afirmó que lo tenían controlado las 24 horas y que un día decidieron darlo de baja y agregó que ”..es así como montan un operativo en el que participa el teniente Mejía Lobo Germán y un civil de apellido Rodríguez que le decían “la ciega”. Un grupo lo viene siguiendo a pie y el teniente Mejía y el civil Rodríguez van en una moto color gris de 500 c.c. y sobre la carrera trece al llegar a la droguería el teniente Mejía lo asesina con una subametralladora M.P.5 con silenciador que pertenece a la Brigada, lo mismo que la moto.” (Declaración de un testigo con reserva de identidad ante la Fiscal Regional Delegada. Bogotá, D.C., 21 de noviembre de 1994.)

Por su parte, versiones de entidades de derechos humanos señalaron que Oscar William Calvo, Ángela Trujillo y Alejandro Arcila fueron asesinado por un comando de la Brigada XX del Ejército conformado por dos agentes de inteligencia y que según las confesiones de un ex agente de la XX Brigada, Bernardo Alfonso Garzón, el oficial Carlos Armando Mejía Lobo dirigió personalmente el grupo encargado de la ejecución. Sin embargo, ninguno de los implicados fue posteriormente objeto de investigación por los hechos.

Con el fracaso de la tregua y la muerte de Oscar William se ahogó por un período la propuesta de la Constituyente y las posibilidades de la paz, pero dejó huella en la conciencia ciudadana la idea de que la reconciliación podría ser posible sobre la base de establecer garantías de cambio en las estructuras políticas del país. Seis años después, se produjeron nuevos diálogos de paz y tras la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente se desencadenaron las posibilidades de nuevas negociaciones y se produjeron varios acuerdos definitivos de paz y diálogos con el conjunto de la insurgencia. De esta manera sobrevino el pacto de paz con el EPL y su participación con delegados plenos en la Constituyente de 1991. Pero a pesar de ello este grave crimen, contra la paz, los derechos humanos y la inmunidad que concede el derecho humanitario a quienes asisten a eventos de diálogo o parlamento, al igual que muchos otros, continúa en la impunidad.

Noviembre de 2005

Mi amigo Álvaro Villarraga (1997), investigador
http://colombia.indymedia.org/news/2005/11/34089_comment.php#35714

domingo, 5 de septiembre de 2004

Los hombres de paz y de guerra: 20 años de los acuerdos de paz

De Izquierda a derecha, Jairo Calvo (Ernesto Rojas), John Agudelo Ríos, Oscar William Calvo y Bernardo Gutiérrez, durante la firma en el Museo de Zea en Medellín de los acuerdos de cese al fuego entre el Gobierno Nacional y el Ejército Popular de Liberación.

Hace 20 años se firmó el cese del fuego entre el gobierno colombiano y los grupos guerrilleros más importantes de la época: M19, el EPL y las Farc. Durante los meses que siguieron, Colombia se llenó de palomas blancas pintadas en los muros y las calles. Pero la paz no llegó. En cambio, en estos 20 años, cada uno de los que se comprometieron con ella han muerto. Álvaro Fayad, dirigente del M 19, murió en un apartamento de Bogotá en un operativo de la Fuerza Pública. Carlos Pizarro fue asesinado por un sicario en un avión, poco después de entregar las armas. Años después Carlos Castaño se atribuyó el crimen. Óscar William Calvo, que firmó la tregua a nombre del EPL, murió acribillado en 1985. Por parte de las Farc estaban a la cabeza Jacobo Arenas y Braulio Herrera. El primero murió en 1989 de un infarto cuando ya se había roto la tregua y se aprestaba a una nueva guerra. El segundo desapareció de la escena pública. Se ha especulado muchas veces sobre su posible fusilamiento. A este primer intento de paz sobreviven el ex presidente Belisario Betancur, que después de terminar el gobierno y abrumado por los hechos del Palacio de Justicia jamás se volvió a involucrar en política. Su consejero de Paz, John Agudelo Ríos, murió en 2002 a la edad de 75 años. Entre tanto, la guerra sigue.

Semana, Domingo 5 Septiembre 2004

miércoles, 23 de enero de 1991

Uno de mis "presuntos" asesinos fue entrenado en la Escuela de las Américas de Estados Unidos

Según las declaraciones rendidas ante la Procuraduría General de la Nación por el suboficial de inteligencia militar Bernardo Alfonso Garzón, los días 22 y 23 de enero de 1991, Carlos Armando Mejía Lobo fue uno de los militares que me mataron. Este militar tomó dos cursos en la Escuela de las Américas: en 1980 el curso de Cadet Arms Orientation y después de mi muerte, en 1989 tomó otro curso de Psychological Operations.

Esta institución, cuyo nombre fue luego cambiado para intentar borrar el rastro de su historia macabra, ha enseñado a los militares latinoamericanos las prácticas contrainsurgentes de la doctrina de la Seguridad Nacional de Estados Unidos: torturas, desapariciones, conformación de escuadrones de la muerte y asesinatos selectivos. Como lo muestra sin disimulo su escudo, esta es una institución colonial.

El asesinato de miles de disidentes políticos en América Latina a manos de sus alumnos, explica porque muchos ciudadanos de Estados Unidos exigen el cierre de esta institución y que una comisión independiente establezca su responsabilidad en las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en nuesto continente

lunes, 23 de diciembre de 1985

Los entierros de la paz: Con el asesinato de Oscar William Calvo, el proceso de paz entra en su agonía.

Mi última Rueda de Prensa. Oscar William Calvo en un registro de televisión, al medio día del 20 de noviembre de 1985 .

Seis días después del asesinato en Barrancabermeja del antiguo guerrillero del ELN, Ricardo Lara Parada, vino el asesinato en Bogotá de Oscar William Calvo, representante del EPL en tregua en la Comisión de Paz. Al oscurecer, en la carrera trece con calle 42, Calvo recibió de "desconocidos", diecisiete tiros de ametralladora. Con él murieron dos jóvenes militantes del PCCML que lo acompañaban, y una señora que pasaba por el lugar. Los asesinos huyeron, y -como los de Lara Parada- no ha sido posible saber nada de ellos.

Con estos ultimos asesinatos el proceso de paz queda en estado preagónico. Ya venía grave a causa de la guerra abierta con el M-19 y la toma sangrienta del Palacio de Justicia con su respuesta militar, y el holocausto de los jueces lo había dejado peor aún. El EPL y las FARC se mantenían todavía en tregua, pero de manera bastante ambigua. Así, el 18 de noviembre, fuerzas del EPL combinadas con otras del M-19 se tomaron la población antioqueña de Urrao, y a continuación hicieron llegar a los medios de información un comunicado firmado conjuntamente, en el que llamaban a la acción "un avance en la conformación de un ejército único, como el propuesto en la reunión de la Coordinadora Cuerrillera celebrada a comienzos de junio" (en esta Coordinadora, además del M-19 y el EPL, figuran el ELN, el Ricardo Franco, el PRT, Patria Libre y el Quintín Lame). El mismo día de su asesinato, Oscar William Calvo había explicado en rueda de prensa que lo de Urrao era simplemente una "acción defensiva" destinada a romper un cerco militar, y no ponía en juego la tregua. Pero esa poco convincente ambiguedad quedó definitivamente zanjada con el comunicado sacado por el EPL-PCCML, a raíz de su muerte, en el que llama a sus militantes a "responder a la oleada represiva con el combate político y la lucha armada".

Tanto el propio EPL, como el M-19 y la Unión Patriótica (representante de las FARC, único grupo guerrillero que, con el pequeño ADO, sigue en tregua), acusan abiertamente de los dos asesinatos (Lara y Calvo) a los grupos paramilitares enemigos de la paz. Francisco Caraballo, secretario nacional del PCCML, habla de la "ofensiva fascista del régimen, acentuada de manera criminal en los últimos meses", y responsabiliza del crimen "al gobierno de Betancur a sus fuerzas militares y paramilitares". El M-19 le echa la culpa "al gobierno militarista de Betancur". Y la UP, en comunicado cuyos firmantes encabeza Braulio Herrera, dice que ambos crímenes, sumados a las bombas contra la UP y el Partido Comunista y "sobre todo a los operativos ofensivos contra los frentes de las FARC en tregua configuran toda una escalada militarista que busca a toda costa y a cualquier precio romper el proceso de paz y conducir al país a una confrontación sangrienta entre colombianos de inimaginables proporciones". En efecto: si los comunicados y las acciones de los grupos guerrilleros son ya inequívocos, también lo son los asesinatos y las bombas.

En cuanto a las Fuerzas Armadas, también sus prioridades son claras: el país está en guerra, y por eso retiraron cinco helicópteros de las operaciones de rescate de Armero para enviarlos en persecución de los asaltantes de Urrao. De la paz de Betancur no iba quedando sino la Comisión de Paz, que tras sus crisis sucesivas había sido finalmente reintegrada por el Presidente hace apenas un mes. Nació cojeando, sin representantes del Partido Liberal ni del Congreso, ni tampoco de los militares en retiro, que no aceptaron, como consecuencia del atentado del M-19 contra el Comandante en Jefe del Ejército. A raíz de la toma del Palacio de Justicia, cuando la Comisión no fue consultada, renuncio también el representante del Nuevo Liberalismo. Ahora acaba de ser asesinado Oscar William Calvo, quien representaba en ella al EPL, y al cerrar esta edición corría el rumor de la renuncia de Carlos Efrén Agudelo, representante del ADO, y del ex canciller Alfredo Vásquez Carrizosa. Queda, pues, apenas un muñón de Comisión de Paz. Y es difícil creer que sus escasos integrantes puedan, en las circunstancias actuales, discutir seriamente el tema que les ha confiado el presidente Betancur: el de si se prorroga o no la tregua con las FARC.

Da la impresión de que el proceso de paz, que nació en medio de los tiroteos de la toma de Yumbo por el M-19 y del asesinato de Carlos Toledo Plata, y que a lo largo de año y medio ha estado puntuada de combates y atentados, no va a poder aguantar muchos días más el mismo trato. Ni siquiera retóricamente.

viernes, 29 de noviembre de 1985

Mi muerte y el fin del proceso de paz visto por el NYT

En mi estudio (c. 1984-1985)


SURGE IN STRIFE FROM LEFT AND RIGHT SLOWS COLOMBIA'S PEACE EFFORTS

By JOSEPH B. TREASTER, SPECIAL TO THE NEW YORK TIMES


In the last two weeks there has been a surge in fighting and right-wing terrorism in Colombia's long guerrilla war, signaling a further setback to President Belisario Betancur's efforts to bring peace to this country.


Guerrillas of the April 19 Movement, or M-19, have carried out 15 attacks including one in which they took over an entire town of 35,000 people and held it for nearly eight hours.


Paramilitary forces, said to be closely associated with Colombia's armed forces, are believed responsible for bombing the headquarters of the Communist Party and gunning down two prominent leftist leaders, one of them an outspoken advocate of Mr. Betancur's peace initiatives.
In the last few days M-19 has issued a series of threats to take over country clubs and public buildings and to kidnap executives of foreign corporations.


Apparently in connection with those threats, four guerrillas last Saturday fired submachine guns from a speeding car at a navy officers' club where a children's party was under way. Two navy sentries were wounded.


Military and Police on Alert


The military and the police in Bogota have been ordered on extraordinary alert. Truckloads of soldiers with rifles and submachine guns have taken up positions on downtown streets, and guards with submachine guns have been posted on the roof of the national police headquarters.

Western diplomats and Colombian political analysts say they believe M-19 has been pressing the fight in an effort to demonstrate that it is still a potent force after the debacle at the Palace of Justice earlier this month. About 100 people were killed when the military responded with overwhelming force to break a 28-hour rebel siege of the palace. The dead included 11 Supreme Court Justices, who were among dozens of hostages, and the 35 guerrillas who staged the attack.
The M-19 organization gained worldwide notoriety nearly six years ago when it invaded a cocktail party at the embassy of the Dominican Republic here and then held more than 28 diplomats, including the United States Ambassador, hostage for two months. The guerrilla group accepted Mr. Betancur's offer of a cease-fire in the late summer of 1984 after several other rebel groups had signed accords with the Government.



Group Withdrew From Truce


But last June M-19 announced that it was breaking the truce, charging that the army had taken advantage of the lull to harass the guerrillas and kill some of their leaders. The group also said it had been disappointed by the pace at which Mr. Betancur was moving toward fulfilling its demands for social reform.

The leaders of the largest guerrilla organization in the country, the Revolutionary Armed Forces of Colombia, say they remain committed to the truce they signed 18 months ago. But no peace seems possible without the highly visible M-19, which is thought to be the second largest guerrilla group.


The diplomats and Colombian political analysts say the M-19 guerrillas see themselves as modern Robin Hoods and seem to be particularly concerned about their public image. For years they have been hijacking milk trucks and giving the milk to poor people.


When M-19 broke the truce, the diplomats and analysts say, it lost some of the public support it had enjoyed.


The group contends that its main motive in taking the Palace of Justice was to win back some of that support. The intention, group members have said, was to force President Betancur to make public some official investigations that the guerrillas said would demonstrate they had been victimized by the armed forces in the truce.


Some Vindication Seen


Some Colombian officals say there are apparently some incidents on record that could be construed as at least partly vindication of the M-19 withdrawal from the truce. But those incidents were minuscule, they say, compared to to the horror that unfolded at the Palace of Justice.


The leaders of M-19 have said that they assumed that President Betancur, who had bargained with guerrillas in the past to achieve a cease-fire, would be willing to discuss their demands. But the only response to their action, which began with the slaying of several guards, was gunfire.


The military, while publicly expressing support for President Betancur's efforts to disarm the guerrillas, has long been skeptical of this action. The armed forces chiefs have argued that amnesties and truces only give the guerrillas an opportunity to recuperate and re-arm for new adventures. Many diplomats believe the military is secretly trying to sabotage the President's peace efforts through the use of paramilitary forces.


For the moment, diplomats and political analysts say, the battle at the Palace of Justice has severely polarized the military and M-19, and they say they expect increasing combat in the weeks ahead.


Two small rebel groups, which had always rejected peace talks, have joined with M-19 in recent months in military operations, and a third, the Popular Liberation Army, joined M-19 in the takeover of the town of Urrao, northwest of Bogota, about a week ago.

The Popular Liberation Army had signed a truce, and the Urrao operation looked like a repudiation of the accord. But the spokesman for the group, Oscar William Calvo, called a news conference to say that his group still regarded itself as being a part of the ''peace process.'' He said the takeover of the town had been intended as a specific retaliation against army abuses of the truce.


Six hours later Mr. Calvo, who was a member of a commission that Mr. Betancur has been trying to organize since mid-October to monitor the truce, was chased into a downtown drug store and sprayed with machine-gun fire. A bodyguard and a young woman died with him.




New York Times, November 29, 1985

jueves, 28 de noviembre de 1985

Noticia Intenacional: Dirigentes políticos, campesinos y sindicales son asesinados



La Vanguardia (Barcelona): (miércoles, 27 noviembre 1985), página 10

jueves, 23 de agosto de 1984

Firma de los acuerdos de tregua, llamado al diálogo nacional y propuesta de convocatoria a una Asamblea Constituyente

Imágenes de archivo de la firma de Tregua y Cese al Fuego, entre el Gobierno de Colombia y el Ejército Popular de Liberación. Firmaronn: por el gobierno, John Agudelo Ríos; por el EPL, Jairo Calvo (Ernesto Rojas); por el Partido Comunista de Colombia-Marxista Leninista, Oscar William Calvo. Medellín, Colombia, 23 de agosto de 1984.