jueves, 19 de noviembre de 2009
Un día como hoy
jueves, 20 de noviembre de 2008
Oscar William Calvo habló para el país
Fabiola Calvo, hemana, camarada, amiga
miércoles, 28 de mayo de 2008
LOS CALVO OCAMPO: una historia de sueños y dolor
Por Germán Toro
Las historias de familia son también el registro de la historia del país. La cultura, el crecimiento económico, la superación, los dolores de la violencia y el desarrollo político de una región o una nación están escritos con historias de vida. Un ejemplo de ello es la familia Calvo Ocampo, que tiene sus raíces en el Eje Cafetero, especialmente en Pereira y Cartago. Su álbum de familia guarda los sueños de más de una generación soñadora que no renuncia, las cicatrices de la violencia que no cesa en perseguirlos, la sonrisa alegre de los festejos, las fotos de los triunfos de los que todo lo han superado; y sobre todo, el testimonio de la palabra, esa que al fin de cuentas, ha sido la principal arma con la que han buscado sus ideales. Como si hubiera sido poco, de nuevo en estos días de mayo, la mano asesina se ensaña contra ellos. Como muchas otras, los Calvo Ocampo merecen un lugar en la historia.
El más carismático, alegre, amiguero y también bohemio de los hermanos, Oscar William Calvo Ocampo, como muchos intelectuales, profesionales y dirigentes de hoy, desplegó su inteligencia y su rebeldía juvenil en las ideas del marxismo-leninismo. Muy joven formó parte del comité central del Partido Comunista M-L, brazo político clandestino del EPL. En los diálogos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), fue designado como vocero público del EPL, brillando en el escenario político nacional como el primer dirigente de la izquierda marxista en Colombia que propuso la Asamblea Nacional Constituyente como el escenario propicio para un gran pacto de Paz. Su brillo intelectual y su futuro político eran equiparables al de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro Leongomez; con ellos dos conformaba un trío de adalides de la izquierda colombiana que arriesgaron todo porque la lucha política se desligara de la “combinación de todas las formas de lucha”. No más rota la tregua en ese proceso, la máquina de la muerte operó para quitarle la vida en una céntrica calle de Bogotá el 20 de noviembre de 1985. Se segó una brillante carrera política y una oportunidad para la paz. Estos asesinatos no cambiaron el rumbo, los miembros del EPL y su brazo político, transitaron de la lucha armada a la lucha política democrática, incorporándose al proceso político de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.
En la Colombia de la tenaza excluyente del Frente Nacional y del Estado de Sitio permanente, Jairo de Jesús Calvo Ocampo, encarriló su inteligencia y compromiso social también en las ideas del marxismo-leninismo y como muchos jóvenes latinoamericanos de la época, optó por la lucha guerrillera. Fue conocido como el comandante “Ernesto Rojas”, máximo dirigente del EPL (Ejército Popular de Liberación). Su vida como militante revolucionario fue integra, ajustada ética y moralmente al idealismo socialista de los años setenta, sin las manchas de narcotráfico o actos de terrorismo. En los años ochenta, cuando lideraba en su organización una tendencia por una salida de paz, el abandono de la lucha armada y una apuesta a fondo para que las ideas socialistas se defendieran sólo mediante una acción política civil y democrática, fue detenido, torturado y asesinado cuando pretendía acudir, desarmado y sin guardas de seguridad, a una cita en el sur de Bogotá el 15 de febrero de 1987.
Héctor Calvo Ocampo nunca se involucró en las aventuras idealistas de sus hermanos revolucionarios. Apartado de todo asunto político, se dedicó al comercio en la ciudad de Cartago, a donde fue a buscarlo la máquina de la muerte. La ceguera contrainsurgente no le perdonó sus vínculos de sangre que lo hacían sospechoso de rebelión y le aplicó la pena de muerte en un restaurante de Cartago el 4 de enero de 1986. Por poco, ese día también asesinan a una de sus hermanas que por fortuna sólo salió herida. Fabiola Calvo Ocampo, licenciada en educación de la UTP, periodista y escritora, salvó su vida y la de su esposo e hijos, por la tortuosa ruta del refugio político en Europa. Una foto de su autoría, publicada en primera página por el diario LA TARDE, fue clave para demostrar que la policía si utilizó armas de fuego para reprimir una protesta cívica en el municipio de La Virginia en los años ochenta. Su brillo intelectual, su lucha por la sobrevivencia y su compromiso con la justicia prosiguieron su maduración en la civilidad europea, en donde fue reconocida con premio de periodismo por el Parlamento Europeo en 2007, gracias a sus trabajos a favor de las causas del feminismo y los inmigrantes.

Felipe Llano Calvo, poeta y lider cívico asesinado en mayo de 2008. Había denunciado en público la connivencia de políticos, narcotraficantes y paramilitares en Cartago, Valle.
ZuluagaGerman.toro@almamater.edu.co
Columna publicada en el Periódico La Tarde, 28 Mayo 2008
domingo, 17 de septiembre de 2006
Mi asesinato: Un Crimen de Estado
Como autor intelectual de mi asesinato, un testigo ha señalado al General (R) Iván Ramírez Quintero, hoy detenido por su participación en la desaparición de personas durante la retoma del Palacio de Justicia. Foto: David Campuzano/Elespectador.com
El Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano –BINCI-, que a finales de los 70 creó en su seno la “Triple A”, no fue afectado en absoluto por las denuncias internacionales de algunos de sus mismos integrantes. La represión política con método paramilitar continuó siendo su práctica rutinaria. Así lo revelan las declaraciones rendidas en varias ocasiones ante la Procuraduría General de la Nación por el suboficial de inteligencia militar Bernardo Alfonso Garzón.
Así, por ejemplo, en sus declaraciones rendidas los días 22 y 23 de enero de 1991 Garzón descorre el velo que cubría el asesinato del vocero público del EPL y miembro de la Comisión Nacional de Pâz, Oscar William Calvo, ocurrido en Bogotá el 20 de noviembre de 1985, crimen que según él fue planeado y ejecutado por el BINCI: desde que se iniciaron las conversaciones de paz, el CORONEL IVÁN RAMÍREZ QUINTERO, comandante del BINCI, dio la orden al CAPITÁN CAMILO PULECIO y al TENIENTE CARLOS ARMANDO MEJÍA LOBO, al mando de la Compañía de Operaciones Especiales, de controlarlo 24 horas al día; para el efecto les asignó un jeep Nissan azul carpado y les prometió como recompensa enviarlos 3 meses a Estados Unidos a un curso, o al Sinaí. La noche del crimen el TENIENTE MEJÍA LOBO junto con el CIVIL CARLOS RODRÍGUEZ, alias "El Ciego" y grado D-3, lo siguieron en una moto Yamaha 500 y le dispararon, mientras el SARGENTO GARAVITO conducía el Nissan azul.
sábado, 17 de diciembre de 2005
Habla sobre mí Felipe Llano Calvo, un sobrino, también luchador político y social, asesinado en 2008
“Por Felipe Llano Calvo. Saturday, Dec. 17, 2005 at 9:18 AM
pipesocial@yahoo.es 312 22 73 222
viernes, 18 de noviembre de 2005
De la lucha clandestina al trabajo de masas, un perfil biográfico de un amigo y camarada
Se han recordado en días pasados hechos de profundo impacto en la vida nacional que sucedieron hace veinte años, pero poco se menciona que el 20 de noviembre de 1985 fue asesinado en Bogotá Oscar William Calvo, vocero nacional del EPL en las conversaciones y los acuerdos realizados entre el presidente Betancur y la mayoría de los movimientos guerrilleros. Oscar William con particular inteligencia e irreverencia jugó un papel destacado en hechos que pesan mucho en la historia del conflicto armado y en especial en los esfuerzos por su superación por la vía política. Conocí y compartí con él militancia y actividades, llegó a ser junto con Ernesto Rojas quienes lideraron en el clandestino Partido Comunista (Marxista – Leninista) y en el EPL los cuestionamiento al radicalismo, las críticas al dogmatismo y al sectarismo que tanto afectó a la izquierda y fueron decisivos en sentar las premisas de cambios políticos que explican el viraje que esta organización adoptó hacia la lucha política, la apertura democrática y los acuerdos de paz. Como resultado el EPL desarrolló un ejercicio de interlocución y negociación con tres gobiernos nacionales consecutivos.
Oscar William fue un joven talentoso que se vinculó en Cartago a la izquierda insurgente, desde muy joven dirigió luchas sindicales en el Valle y luego sobresalió como cuadro político en varias regiones y asumió la vocería nacional del EPL en la tregua bilateral suscrita en 1984 por el EPL y el M19 conjuntamente y por su parte por las FARC con el gobierno Betancur. En los primeros años ochenta fue el responsable de varios ensayos políticos poco percibidos y valorados en su momento por parte del EPL y su partido clandestino: la creación de la Unión Democrática Revolucionaria con parte de los militantes que salieron a la actividad legalidad a construir un movimiento político que fue lanzado en la plaza La Macarena de Medellín, la edición del Periódico Unión, la conformación de la Juventud Revolucionaria de Colombia, la participación en numerosas actividades políticas nacionales e internacionales y la campaña por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. El EPL fue pionero de la propuesta de hacer de la Constituyente el escenario de las transformaciones institucionales que posibilitaran el proceso de paz.
El acuerdo de tregua y cese al fuego con el EPL se firmó el 23 de agosto de 1984 en Medellín, en el Museo Zea, a la vez que sus voceros sostuvieron reuniones con los delegados gubernamentales, el Gobernador de Antioquia y contactos telefónicos directos con el presidente y presidieron una nutrida concentración en el Parque Berrío. Había expectativa nacional y hubo transmisión en directo por parte de los principales medios de comunicación, en los que se escuchó a Oscar William plantear que la paz sería posible con la convocatoria de una Constituyente y expresar que el parlamento no estaba en condiciones de emprender las reformas necesarias y que sólo representaba a una minoría dedicada al regateo burocrático entre las fracciones de los partidos tradicionales. Posteriormente, en concentraciones públicas, manifestaciones, conferencias, foros, reuniones y en las comisiones del Diálogo Nacional instaladas con el Gobierno, los voceros del EPL insistimos y particularizamos la propuesta de la Constituyente.
Sin embargo, el diálogo nacional no surtió efecto ante las presiones negativas del Congreso, los gremios económicos y los partidos tradicionales así como ante el ambiente difícil que se creó ante frecuentes incidentes militares y hechos violatorios al cese al fuego, en los cuales perdieron la vida varios voceros regionales del EPL y pobladores de distintas regiones en desarrollo de actividades políticas. Entonces, el 14 de noviembre de ese año tras reiteradas denuncias por las violaciones sucedidas y ante la no conformación de las subcomisiones temáticas y regionales del diálogo nacional, se produjo el retiro temporal de Oscar William Calvo de la Mesa Directiva de la Comisión de Diálogo Nacional. Posteriormente, en Puerto Ánchica, Córdoba, ante centenares de campesinos y una numerosa concentración guerrillera Ernesto Rojas, Oscar William Calvo y otros dirigentes del EPL se retomó el diálogo con los delegados gubernamentales y los voceros de los sectores políticos y sociales participantes en las comisiones.
La dinámica política y el descontento social eran intensos. El 20 de junio de 1985 se realizó un Paro Cívico Nacional y el 24 de octubre de ese año una jornada de protesta convocada por las organizaciones sindicales y los partidos de izquierda, en rechazo a las exigencias del FMI. Oscar William estuvo entre los oradores de la Plaza de Bolívar en Bogotá. Allí aludió al ambiente unitario que se abría paso en la izquierda, insistió en el llamado a la Constituyente y anunció que si había un cambio en las condiciones políticas podríamos acceder a la participación electoral quienes estábamos por fuera del régimen político. Pero el proceso de tregua entró en crisis. El Ejército desplegó cercos militares contra los campamentos del EPL en varias regiones. Entre tanto, con el M 19 se desencadenaron intensos combates y varios integrantes de la Comisión de Paz presentaron renuncia colectiva. Luego vendría la toma del Palacio de Justicia por el M 19 con las nefastas consecuencias conocidas. A partir de este hecho se produjo el retiro de Oscar William de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, en rechazo a la negativa gubernamental a solucionar políticamente el incidente y a la arbitrariedad oficial en el operativo emprendido, pero también expresó divergencia con este tipo de acción del M 19.
El 20 de noviembre sucedió la toma de la población de Urrao por parte de columnas guerrilleras del M 19 y del EPL, de manera que Oscar William en una rueda de prensa declaró ese mismo día en horas de la mañana que se trataba de un contraataque defensivo ante la presión de los cercos y le propuso al Gobierno nacional intervenir con urgencia para que se revisaran los compromisos con el cumplimiento del pacto de tregua. No obstante, esa misma tarde cayó acribillado en una céntrica calle de Bogotá. Fue asesinado junto Ángela Trujillo y Alejandro Arcila, dos destacados dirigentes nacionales de la JRC. En rechazo se produjeron manifestaciones y mítines en varias ciudades y de especial impacto fue un paro obrero de dos días realizado en Urabá. Entonces, Francisco Caraballo, principal dirigente Partido Comunista (Marxista – Leninista) declaró que la tregua se había roto al ser liquidada su representación oficial y que el Gobierno nacional se hacía responsable de las consecuencias.
Por su parte, versiones de entidades de derechos humanos señalaron que Oscar William Calvo, Ángela Trujillo y Alejandro Arcila fueron asesinado por un comando de la Brigada XX del Ejército conformado por dos agentes de inteligencia y que según las confesiones de un ex agente de la XX Brigada, Bernardo Alfonso Garzón, el oficial Carlos Armando Mejía Lobo dirigió personalmente el grupo encargado de la ejecución. Sin embargo, ninguno de los implicados fue posteriormente objeto de investigación por los hechos.
Con el fracaso de la tregua y la muerte de Oscar William se ahogó por un período la propuesta de la Constituyente y las posibilidades de la paz, pero dejó huella en la conciencia ciudadana la idea de que la reconciliación podría ser posible sobre la base de establecer garantías de cambio en las estructuras políticas del país. Seis años después, se produjeron nuevos diálogos de paz y tras la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente se desencadenaron las posibilidades de nuevas negociaciones y se produjeron varios acuerdos definitivos de paz y diálogos con el conjunto de la insurgencia. De esta manera sobrevino el pacto de paz con el EPL y su participación con delegados plenos en la Constituyente de 1991. Pero a pesar de ello este grave crimen, contra la paz, los derechos humanos y la inmunidad que concede el derecho humanitario a quienes asisten a eventos de diálogo o parlamento, al igual que muchos otros, continúa en la impunidad.
domingo, 5 de septiembre de 2004
Los hombres de paz y de guerra: 20 años de los acuerdos de paz
De Izquierda a derecha, Jairo Calvo (Ernesto Rojas), John Agudelo Ríos, Oscar William Calvo y Bernardo Gutiérrez, durante la firma en el Museo de Zea en Medellín de los acuerdos de cese al fuego entre el Gobierno Nacional y el Ejército Popular de Liberación. miércoles, 23 de enero de 1991
Uno de mis "presuntos" asesinos fue entrenado en la Escuela de las Américas de Estados Unidos
Esta institución, cuyo nombre fue luego cambiado para intentar borrar el rastro de su historia macabra, ha enseñado a los militares latinoamericanos las prácticas contrainsurgentes de la doctrina de la Seguridad Nacional de Estados Unidos: torturas, desapariciones, conformación de escuadrones de la muerte y asesinatos selectivos. Como lo muestra sin disimulo su escudo, esta es una institución colonial.
El asesinato de miles de disidentes políticos en América Latina a manos de sus alumnos, explica porque muchos ciudadanos de Estados Unidos exigen el cierre de esta institución y que una comisión independiente establezca su responsabilidad en las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en nuesto continente
lunes, 23 de diciembre de 1985
Los entierros de la paz: Con el asesinato de Oscar William Calvo, el proceso de paz entra en su agonía.
Mi última Rueda de Prensa. Oscar William Calvo en un registro de televisión, al medio día del 20 de noviembre de 1985 .Con estos ultimos asesinatos el proceso de paz queda en estado preagónico. Ya venía grave a causa de la guerra abierta con el M-19 y la toma sangrienta del Palacio de Justicia con su respuesta militar, y el holocausto de los jueces lo había dejado peor aún. El EPL y las FARC se mantenían todavía en tregua, pero de manera bastante ambigua. Así, el 18 de noviembre, fuerzas del EPL combinadas con otras del M-19 se tomaron la población antioqueña de Urrao, y a continuación hicieron llegar a los medios de información un comunicado firmado conjuntamente, en el que llamaban a la acción "un avance en la conformación de un ejército único, como el propuesto en la reunión de la Coordinadora Cuerrillera celebrada a comienzos de junio" (en esta Coordinadora, además del M-19 y el EPL, figuran el ELN, el Ricardo Franco, el PRT, Patria Libre y el Quintín Lame). El mismo día de su asesinato, Oscar William Calvo había explicado en rueda de prensa que lo de Urrao era simplemente una "acción defensiva" destinada a romper un cerco militar, y no ponía en juego la tregua. Pero esa poco convincente ambiguedad quedó definitivamente zanjada con el comunicado sacado por el EPL-PCCML, a raíz de su muerte, en el que llama a sus militantes a "responder a la oleada represiva con el combate político y la lucha armada".
Tanto el propio EPL, como el M-19 y la Unión Patriótica (representante de las FARC, único grupo guerrillero que, con el pequeño ADO, sigue en tregua), acusan abiertamente de los dos asesinatos (Lara y Calvo) a los grupos paramilitares enemigos de la paz. Francisco Caraballo, secretario nacional del PCCML, habla de la "ofensiva fascista del régimen, acentuada de manera criminal en los últimos meses", y responsabiliza del crimen "al gobierno de Betancur a sus fuerzas militares y paramilitares". El M-19 le echa la culpa "al gobierno militarista de Betancur". Y la UP, en comunicado cuyos firmantes encabeza Braulio Herrera, dice que ambos crímenes, sumados a las bombas contra la UP y el Partido Comunista y "sobre todo a los operativos ofensivos contra los frentes de las FARC en tregua configuran toda una escalada militarista que busca a toda costa y a cualquier precio romper el proceso de paz y conducir al país a una confrontación sangrienta entre colombianos de inimaginables proporciones". En efecto: si los comunicados y las acciones de los grupos guerrilleros son ya inequívocos, también lo son los asesinatos y las bombas.
En cuanto a las Fuerzas Armadas, también sus prioridades son claras: el país está en guerra, y por eso retiraron cinco helicópteros de las operaciones de rescate de Armero para enviarlos en persecución de los asaltantes de Urrao. De la paz de Betancur no iba quedando sino la Comisión de Paz, que tras sus crisis sucesivas había sido finalmente reintegrada por el Presidente hace apenas un mes. Nació cojeando, sin representantes del Partido Liberal ni del Congreso, ni tampoco de los militares en retiro, que no aceptaron, como consecuencia del atentado del M-19 contra el Comandante en Jefe del Ejército. A raíz de la toma del Palacio de Justicia, cuando la Comisión no fue consultada, renuncio también el representante del Nuevo Liberalismo. Ahora acaba de ser asesinado Oscar William Calvo, quien representaba en ella al EPL, y al cerrar esta edición corría el rumor de la renuncia de Carlos Efrén Agudelo, representante del ADO, y del ex canciller Alfredo Vásquez Carrizosa. Queda, pues, apenas un muñón de Comisión de Paz. Y es difícil creer que sus escasos integrantes puedan, en las circunstancias actuales, discutir seriamente el tema que les ha confiado el presidente Betancur: el de si se prorroga o no la tregua con las FARC.
Da la impresión de que el proceso de paz, que nació en medio de los tiroteos de la toma de Yumbo por el M-19 y del asesinato de Carlos Toledo Plata, y que a lo largo de año y medio ha estado puntuada de combates y atentados, no va a poder aguantar muchos días más el mismo trato. Ni siquiera retóricamente.
viernes, 29 de noviembre de 1985
Mi muerte y el fin del proceso de paz visto por el NYT
SURGE IN STRIFE FROM LEFT AND RIGHT SLOWS COLOMBIA'S PEACE EFFORTS
By JOSEPH B. TREASTER, SPECIAL TO THE NEW YORK TIMES
Paramilitary forces, said to be closely associated with Colombia's armed forces, are believed responsible for bombing the headquarters of the Communist Party and gunning down two prominent leftist leaders, one of them an outspoken advocate of Mr. Betancur's peace initiatives.
In the last few days M-19 has issued a series of threats to take over country clubs and public buildings and to kidnap executives of foreign corporations.
Apparently in connection with those threats, four guerrillas last Saturday fired submachine guns from a speeding car at a navy officers' club where a children's party was under way. Two navy sentries were wounded.
Military and Police on Alert
The M-19 organization gained worldwide notoriety nearly six years ago when it invaded a cocktail party at the embassy of the Dominican Republic here and then held more than 28 diplomats, including the United States Ambassador, hostage for two months. The guerrilla group accepted Mr. Betancur's offer of a cease-fire in the late summer of 1984 after several other rebel groups had signed accords with the Government.
The leaders of the largest guerrilla organization in the country, the Revolutionary Armed Forces of Colombia, say they remain committed to the truce they signed 18 months ago. But no peace seems possible without the highly visible M-19, which is thought to be the second largest guerrilla group.
The diplomats and Colombian political analysts say the M-19 guerrillas see themselves as modern Robin Hoods and seem to be particularly concerned about their public image. For years they have been hijacking milk trucks and giving the milk to poor people.
When M-19 broke the truce, the diplomats and analysts say, it lost some of the public support it had enjoyed.
The group contends that its main motive in taking the Palace of Justice was to win back some of that support. The intention, group members have said, was to force President Betancur to make public some official investigations that the guerrillas said would demonstrate they had been victimized by the armed forces in the truce.
Some Vindication Seen
The military, while publicly expressing support for President Betancur's efforts to disarm the guerrillas, has long been skeptical of this action. The armed forces chiefs have argued that amnesties and truces only give the guerrillas an opportunity to recuperate and re-arm for new adventures. Many diplomats believe the military is secretly trying to sabotage the President's peace efforts through the use of paramilitary forces.
For the moment, diplomats and political analysts say, the battle at the Palace of Justice has severely polarized the military and M-19, and they say they expect increasing combat in the weeks ahead.











