miércoles, 28 de mayo de 2008

LOS CALVO OCAMPO: una historia de sueños y dolor

Jairo Calvo, comandante Ernesto Rojas, y Oscar William Calvo, vocero Público del Ejército Popular de Libreración. En las montañas de Colombia (c. 1984-1985)

Por Germán Toro

Las historias de familia son también el registro de la historia del país. La cultura, el crecimiento económico, la superación, los dolores de la violencia y el desarrollo político de una región o una nación están escritos con historias de vida. Un ejemplo de ello es la familia Calvo Ocampo, que tiene sus raíces en el Eje Cafetero, especialmente en Pereira y Cartago. Su álbum de familia guarda los sueños de más de una generación soñadora que no renuncia, las cicatrices de la violencia que no cesa en perseguirlos, la sonrisa alegre de los festejos, las fotos de los triunfos de los que todo lo han superado; y sobre todo, el testimonio de la palabra, esa que al fin de cuentas, ha sido la principal arma con la que han buscado sus ideales. Como si hubiera sido poco, de nuevo en estos días de mayo, la mano asesina se ensaña contra ellos. Como muchas otras, los Calvo Ocampo merecen un lugar en la historia.

El más carismático, alegre, amiguero y también bohemio de los hermanos, Oscar William Calvo Ocampo, como muchos intelectuales, profesionales y dirigentes de hoy, desplegó su inteligencia y su rebeldía juvenil en las ideas del marxismo-leninismo. Muy joven formó parte del comité central del Partido Comunista M-L, brazo político clandestino del EPL. En los diálogos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), fue designado como vocero público del EPL, brillando en el escenario político nacional como el primer dirigente de la izquierda marxista en Colombia que propuso la Asamblea Nacional Constituyente como el escenario propicio para un gran pacto de Paz. Su brillo intelectual y su futuro político eran equiparables al de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro Leongomez; con ellos dos conformaba un trío de adalides de la izquierda colombiana que arriesgaron todo porque la lucha política se desligara de la “combinación de todas las formas de lucha”. No más rota la tregua en ese proceso, la máquina de la muerte operó para quitarle la vida en una céntrica calle de Bogotá el 20 de noviembre de 1985. Se segó una brillante carrera política y una oportunidad para la paz. Estos asesinatos no cambiaron el rumbo, los miembros del EPL y su brazo político, transitaron de la lucha armada a la lucha política democrática, incorporándose al proceso político de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

En la Colombia de la tenaza excluyente del Frente Nacional y del Estado de Sitio permanente, Jairo de Jesús Calvo Ocampo, encarriló su inteligencia y compromiso social también en las ideas del marxismo-leninismo y como muchos jóvenes latinoamericanos de la época, optó por la lucha guerrillera. Fue conocido como el comandante “Ernesto Rojas”, máximo dirigente del EPL (Ejército Popular de Liberación). Su vida como militante revolucionario fue integra, ajustada ética y moralmente al idealismo socialista de los años setenta, sin las manchas de narcotráfico o actos de terrorismo. En los años ochenta, cuando lideraba en su organización una tendencia por una salida de paz, el abandono de la lucha armada y una apuesta a fondo para que las ideas socialistas se defendieran sólo mediante una acción política civil y democrática, fue detenido, torturado y asesinado cuando pretendía acudir, desarmado y sin guardas de seguridad, a una cita en el sur de Bogotá el 15 de febrero de 1987.

Héctor Calvo Ocampo nunca se involucró en las aventuras idealistas de sus hermanos revolucionarios. Apartado de todo asunto político, se dedicó al comercio en la ciudad de Cartago, a donde fue a buscarlo la máquina de la muerte. La ceguera contrainsurgente no le perdonó sus vínculos de sangre que lo hacían sospechoso de rebelión y le aplicó la pena de muerte en un restaurante de Cartago el 4 de enero de 1986. Por poco, ese día también asesinan a una de sus hermanas que por fortuna sólo salió herida. Fabiola Calvo Ocampo, licenciada en educación de la UTP, periodista y escritora, salvó su vida y la de su esposo e hijos, por la tortuosa ruta del refugio político en Europa. Una foto de su autoría, publicada en primera página por el diario LA TARDE, fue clave para demostrar que la policía si utilizó armas de fuego para reprimir una protesta cívica en el municipio de La Virginia en los años ochenta. Su brillo intelectual, su lucha por la sobrevivencia y su compromiso con la justicia prosiguieron su maduración en la civilidad europea, en donde fue reconocida con premio de periodismo por el Parlamento Europeo en 2007, gracias a sus trabajos a favor de las causas del feminismo y los inmigrantes.





Felipe Llano Calvo, poeta y lider cívico asesinado en mayo de 2008. Había denunciado en público la connivencia de políticos, narcotraficantes y paramilitares en Cartago, Valle.


Ahora, en mayo de 2008, la mano asesina de la intolerancia al servicio de intereses oscuros, vuelve a traer el dolor a los Calvo Ocampo. En la noche del viernes 16 de mayo, sicarios asesinaron a Andrés Felipe Llano Calvo al salir de su trabajo en Carrefour –Cartago. Era líder comunitario de la fundación “Amor Cívico por Cartago” y miembro del Partido Polo Democrático. También había publicado cuentos y poemas a su ciudad natal. Su único antecedente, según revela el diario El PAIS, fueron las denuncias públicas que sostenía en medios de comunicación contra políticos de la ciudad, aparentemente ligados a capos del narcotráfico. Había hecho públicas las amenazas contra su vida, pero la “seguridad democrática” fue incapaz de brindarle protección.Aunque corro el riesgo de que en el actual escenario de insensata polarización se distorsionen los contextos que recuerdo en esta columna, expreso mi pública solidaridad a la familia Calvo Ocampo por este nuevo hecho de luto y dolor. Lo hago porque a pesar del drama que los persigue por décadas, no hay en los que sobreviven sentimientos de venganza o rencor. Por el contrario, mantienen un corazón abierto, esperanzador; en pie de lucha sí, pero en la reglas de la democracia y la civilidad. Y, dándole aliento a toda la descendencia, está una mujer, aunque invisible para muchos, ejemplarmente fuerte frente al dolor: la madre y abuela Pastora Ocampo. Una frágil figura de mujer madura, que irradia valor, esperanza y reconciliación.


German Toro, compañero y amigo

ZuluagaGerman.toro@almamater.edu.co
Columna publicada en el Periódico La Tarde, 28 Mayo 2008

domingo, 17 de septiembre de 2006

Mi asesinato: Un Crimen de Estado

Como autor intelectual de mi asesinato, un testigo ha señalado al General (R) Iván Ramírez Quintero, hoy detenido por su participación en la desaparición de personas durante la retoma del Palacio de Justicia. Foto: David Campuzano/Elespectador.com

El Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano –BINCI-, que a finales de los 70 creó en su seno la “Triple A”, no fue afectado en absoluto por las denuncias internacionales de algunos de sus mismos integrantes. La represión política con método paramilitar continuó siendo su práctica rutinaria. Así lo revelan las declaraciones rendidas en varias ocasiones ante la Procuraduría General de la Nación por el suboficial de inteligencia militar Bernardo Alfonso Garzón.

Así, por ejemplo, en sus declaraciones rendidas los días 22 y 23 de enero de 1991 Garzón descorre el velo que cubría el asesinato del vocero público del EPL y miembro de la Comisión Nacional de Pâz, Oscar William Calvo, ocurrido en Bogotá el 20 de noviembre de 1985, crimen que según él fue planeado y ejecutado por el BINCI: desde que se iniciaron las conversaciones de paz, el CORONEL IVÁN RAMÍREZ QUINTERO, comandante del BINCI, dio la orden al CAPITÁN CAMILO PULECIO y al TENIENTE CARLOS ARMANDO MEJÍA LOBO, al mando de la Compañía de Operaciones Especiales, de controlarlo 24 horas al día; para el efecto les asignó un jeep Nissan azul carpado y les prometió como recompensa enviarlos 3 meses a Estados Unidos a un curso, o al Sinaí. La noche del crimen el TENIENTE MEJÍA LOBO junto con el CIVIL CARLOS RODRÍGUEZ, alias "El Ciego" y grado D-3, lo siguieron en una moto Yamaha 500 y le dispararon, mientras el SARGENTO GARAVITO conducía el Nissan azul.


Noche Y Niebla, DEUDA CON LA HUMANIDAD: Paramilitarismo de Estado en Colombia 1988 – 2003.

Javier Giraldo M. , S.J (sábado, 16 de septiembre de 2006), "Cronología de hechos reveladores del Paramilitarismo como política de Estado"

sábado, 17 de diciembre de 2005

Habla sobre mí Felipe Llano Calvo, un sobrino, también luchador político y social, asesinado en 2008


En un comentario escrito en Internet encontramos estas palabras de Felipe Llano Calvo, activista cívico, poeta, miembro del Polo Democrático, asesinado por sicarios en Cartago en mayo de 2008:

“Por Felipe Llano Calvo. Saturday, Dec. 17, 2005 at 9:18 AM
pipesocial@yahoo.es 312 22 73 222

Hola. Lo felicito por el comentario acerca de Oscar William, como su sobrino y a pesar de tener 27 años de edad y de sólo medio conocerlo, siempre lo he admirado. Por su liderazgo y transparencia decidí hacer política, llevo cinco años, y curiosamente soy constituyente social del valle del cauca, constituyente que fue algo por lo que él siempre quiso y no alcanzo a contemplar. Debería hacer un reportaje sobre los familiares de los lideres asesinados sobre todo en los años 80s, para saber qué piensan de la política que hicieron sus familiares y la política que se hace ahora.”